Tu carro

 x 
shopping cart Carro vacío

Login

Si ya está registrado introduzca su nombre de usuario y su contraseña

Medios de pago

Payment Methods

Síguenos en

logo-google-plus

logo-twitter

Teorías de Irving Fisher sobre los tipos de cambio

Las hipótesis planteadas por Irving Fisher relacionan causalmente las variaciones en los niveles de precios, los tipos de interés y los tipos de cambio de diferentes países.

Fisher parte de la base de que el inversor, en su toma de decisiones, se guía principalmente por la rentabilidad real, como diferencia entre la rentabilidad nominal y el índice de precios. A partir de este momento, el autor distingue dos situaciones diferentes según se trate de una economía abierta o una economía cerrada.

En una economía cerrada y en una situación de equilibrio, la rentabilidad real de dos países ha de mantenerse en el mismo nivel, puesto que de no ser así un inversor racional se dirigiría hacia el país donde obtuviera el mayor rendimiento. De esta forma, si llamamos:

iA : Tipo de interés nominal del país A.

iB : Tipo de interés nominal del país B.

pA : Indice de precios o tipo de inflación del país A.

pB : Indice de precios o tipo de inflación del país B.

rA : Tipo de interés real del país A.

rB : Tipo de interés real del país B.

 

Tendremos, en una situación de equilibrio, que:

 

rA = rB

iA – pA = iB – pB

 

O lo que es lo mismo:

 

iA – iB = pA – pB

 

Es decir, el diferencial de los tipos de interés nominales entre diferentes países ha de ser igual que el diferencial de los tipos de inflación o índice de precios de los mismos.

Como se puede comprobar, el tipo de cambio no interviene directamente en la relación establecida en una economía cerrada, aunque sí se ve influenciado a través de los mercados que hacen posible esta igualdad. Donde interviene directamente el tipo de cambio es en la relación propuesta por Fisher para una economía abierta y que pasamos a desarrollar.

En una economía abierta, donde hay que tener en cuenta el nivel de intercambio de las diferentes monedas, la rentabilidad real del inversor se obtiene a través de los tipos nominales, los niveles de precios y las variaciones en el tipo de cambio.

Cuando un inversor coloca fondos en otro país, además del tipo real de interés que va a obtener por su inversión, recibirá o dejará de percibir cierta cantidad derivada de la diferencia entre los tipos de cambio.

Es decir, si una moneda se aprecia, esto es que el tipo de cambio disminuye su valor numérico, el inversor recibirá una cantidad de dinero menor, y si se produce una depreciación de la moneda, es decir un aumento del valor numérico del tipo, el agente recibirá una cantidad adicional a la correspondiente a la inversión propiamente dicha.

SF1 Suite

Numéricamente se podrá observar mejor la explicación anterior: Suponemos un inversor español que invierte en Estados Unidos un millón de euros a un tipo de cambio de 1,2955 USD/EUR (0,7719 EUR/ USD), con lo que la cifra que invierte en dólares es de 1.295.5000 USD. Finalizado el período de la inversión suponemos que la cifra obtenida es de 1.360.275 USD y se dispone a cambiarlos por euros.

1. Si el tipo de cambio no ha sufrido ninguna modificación, la conversión daría como resultado:

 

1.360.275 USD · 0,7719 EUR/USD = 1.049.996,27 EUR

 

2. Si el euro se ha apreciado durante el período de la inversión, esto es que el valor numérico del tipo de cambio ha disminuido o, dicho de otra forma, que con la misma cantidad de euros podemos adquirir mayor número de dólares; entonces tendremos que:

 

1.360.275 USD · 0,7405 EUR/USD = 1.007.283,64 EUR

cifra menor que la obtenida si el tipo de cambio hubiera permanecido estable.

3. Si el euro se ha depreciado y en el momento de la conversión el tipo de cambio ha aumentado su valor numérico, esto es que con la misma cantidad de euros se pueden adquirir menor número de dólares; el resultado será:

 

1.360.275 USD · 0,7944 EUR/USD = 1.080.602,46 EUR

cifra mayor que la obtenida si el tipo de cambio hubiera permanecido estable.

Pues bien, Fisher establece que las rentabilidades totales de diferentes países han de situarse en equilibrio en el largo plazo, por lo que, si un país ofrece un tipo de interés nominal menor, su tipo de cambio se verá modificado de forma que aumente el valor de su moneda en una cuantía tal que compense el menor tipo de interés ofrecido. Por el contrario, si un país mantiene un tipo de interés nominal superior al resto de países, su tipo de cambio se alterará de forma que su moneda valga menos, hasta el nivel en que las rentabilidades totales de los países se igualen.

Si llamamos:

 

 

iA: Tipo de interés nominal del país A.

iB: Tipo de interés nominal del país B.

tA/B: Tipo de cambio de la moneda del país A respecto a la moneda del país B.

 

Tendremos que el equilibrio en el largo plazo se da cuando las rentabilidades se igualan, es decir, cuando el interés nominal de un país sea igual al interés nominal de otro país más la variación del tipo de cambio:

 

iA = iB + tA/B

 

En realidad, la conclusión a la que llega Fisher es un compendio de las teorías vistas anteriormente.

La Teoría de la Paridad del Poder Adquisitivo llegaba al siguiente resultado:

 

tA/B = pA – pB

 

Mientras que el efecto Fisher para una economía cerrada establecía que:

 

iA – iB = pA – pB

Expresiones en las que igualando obtenemos el resultado ya conocido:

 

tA/B = iA – iB ⇒ iA = iB + tA/B

 

Como ya hemos indicado, la teoría propone el equilibrio en el largo plazo, con lo que pueden darse divergencias en cuanto a tipos nominales y tipos de cambio en el corto plazo, pero lo único que indican es la tendencia que va a seguir el tipo de cambio, o los tipos nominales, para llegar a una situación de equilibrio. En definitiva, la hipótesis para una economía abierta es que el diferencial en los tipos de interés nominales de diferentes países depende de la variación prevista de los tipos de cambio.

Escribir un comentario


top